Taché ‘nostalgia’ y ‘miedo a perder’ de la lista de cosas por las que temblé. Añadí tres motivos sin contrastar y una historia triste que salió algo mal. Nos armamos de ganas de trasnochar y quité el fechillo de mi puerta de atrás. Nos dimos la mano sin protestar, inconscientes eternos de lo que podría pasar.
Y respiré, me paré a pensar si era el recuerdo que quería enmarcar. Dudé un poco menos y salté sin mirar. Te pedí que pestañearas más de lo normal, que cerraras los ojos sin preguntar. Me despisté y casi olvidé que todos mis planes siempre salen mal, y cortaste aquella forzada casualidad.
Solo un recuerdo sin confirmar, el pasado y sus maletas que no volverán, un cuento popular para volver a contar, una tragicomedia con tilde al final.
con tilde al final

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