Estoy en el exilio obligado entre mi persiana y el cristal de la ventana.  Veo mis suspiros en la autopista de mis ojos que derrapan ante el espectáculo de una tormenta de verano. Escucho mi respiración acelerada de quien boicotea su propio disimulo para no ser encontrado. Pienso en los kilómetros que separan un rayo de su trueno, en los encontronazos que padecen las tormentas con su cielo, su suelo y la Tierra. Pienso en cómo el caos se desordena cuando falla tan solo uno de sus elementos.

Imagino cómo sería el exilio de un rayo y su trueno. Un rayo captando todas tus miradas, mientras en el otro lado del mundo solo se oyen gritos sin explicación. Lo imagino retumbando en mis barrancos mientras amenazo con mis manos volver a dibujar relámpagos en el cristal en el lienzo del respirar. Y cuando el cielo clama que es uno y único, susurra con sus luces calladas que no está en tu pedazo del mundo para exiliarte a mi lado.

rayo

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